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La película lagrimal desempeña un papel importante todos los días en nuestra vida. La película lagrimal, extendida sobre el ojo con cada parpadeo, lubrifica la superficie ocular y le permite mantener sus importantes cualidades ópticas.

En la práctica, diferenciamos dos tipos de secreción lagrimal: una basal, que lubrifica el ojo en situaciones normales y una refleja, que se produce en respuesta a irritaciones o emociones.

¿Qué es el ojo seco?
Algunas personas no tienen suficiente producción de lágrima como para mantener el ojo húmedo y confortable. Escozor, sensación de cuerpo extraño, irritación crónica y molestias oculares en ambientes cargados son algunas de las múltiples manifestaciones que pueden acompañar en esta enfermedad.

Sorprendentemente, el lagrimeo excesivo puede ser una síntoma de ojo seco: si la secreción lagrimal basal (la que nos permite mantener el ojo húmedo en cualquier situación) es insuficiente o si la lagrima no tiene suficiente calidad, en algunos estadios de la enfermedad la glándula lagrimal puede responder aumentando su producción.

Causas
La producción lagrimal disminuye con la edad y aunque el ojo seco puede presentarse en ambos sexos, es mucho más frecuente en mujeres, especialmente tras la menopausia.

El ojo seco puede asociarse también a artritis y acompañarse de boca seca. Las personas que asocian ojo seco, boca seca y artritis presentan lo que en clínica se llama síndrome de Sjögren.

Ciertos medicamentos pueden también producir ojo seco. En estos casos, hay que complementarlos con lágrimas artificiales.

Tratamiento
Lágrimas artificiales. Reemplazar el papel de las lágrimas naturales con lágrimas artificiales es el primer paso del tratamiento. Es fácil entender que la lágrima que se produce de forma fisiológica es tan compleja que difícilmente puede ser sustituida por una artificial que sea capaz de reproducir todas sus características físico-químicas. Sin embargo, año tras año se logran nuevos avances en dicho sentido. En el mercado existen diferentes tipos de lágrimas; cada una tiene sus propias indicaciones en función de sus características y corresponde al oftalmólogo orientar a cada persona sobre cuál puede ser la lágrima que mejor se adapte a su situación particular.

Las lágrimas pueden ser usadas con mayor o menor frecuencia en función de la situación del ojo, de condiciones ambientales o laborales y de la respuesta al tratamiento. Cuando las lágrimas no son suficientes es el momento de pensar en otras alternativas.

Es posible intentar que las lágrimas que aún se producen se mantengan durante más tiempo en contacto con la superficie ocular. Para ello se utilizar unos pequeños tapones de silicona que cierran el punto lagrimal, permitiendo que la lágrima permanezca durante más tiempo en contacto con el ojo. Puede ser temporal o permanente.

También puede ser útil prevenir la evaporación de lágrimas. A veces con gafas, o en casos extremos con gafas con protección lateral. Evitar climas secos y la estancia en habitaciones con ambientes cargados, precaución con secadores de pelo, con lacas de pelo, viento excesivo, y tantas otras de sentido común que pudieran favorecer a una evaporación lagrimal excesiva.

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